La importancia de las recompensas emocionales

Cuando se trata de reforzar la actitud positiva de los niños, tendemos a pensar en hacerles un regalo, la gran mayoría de las veces juguetes o cosas materiales. Pero esta no es la manera adecuada de fomentar un comportamiento, ya que lo que se aprende es a hacer las cosas bien “a cambio de”. Y no es el objetivo cuando se trata de crecer como personas.

En la gran mayoría de los casos, el fomento de actitudes positivas en los niños debe motivarse verbalizando lo bien que lo han hecho, diciéndoles lo orgullosos que nos sentimos de ellos, lo capaces que son y mostrándoles gestos de cariño. En el momento de corregir una acción negativa, según la edad, se puede optar por distraer con otra cosa, cuando son más pequeños, o dejar suceder la consecuencia real de esa mala conducta (siempre que sea posible, ya que a veces no lo es). Según van creciendo, transmitirles cómo hacen sentir a las personas que se ven perjudicadas por su actitud negativa y siempre verbalizar cuál sería la actitud correcta por su parte, dándoles siempre la opción para poder corregirla.

En caso de querer corregir conductas específicas, las recompensas siempre son una buena opción, pero deberían tener el fin pasar tiempo en familia o en compañía, y no ser un regalo material, como dijimos al inicio. Elegir la cena de los viernes (o del día que cuadre), ver una peli juntos, ir al cine, jugar con ellos, ir a la montaña… Hay mil opciones, dependiendo de los gustos de cada niño. Lo mejor es hablarlo con ellos y preguntarles, lo cuál les resultará aún más motivador.

Recomiendo este artículo para saber más:

https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/olvida-los-castigos-las-recompensas-aplica-siempre-carino/

Almudena Gamboa (Maestra de Primaria)