«Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo» Ludwig Wittgenstein ¿Por qué estudiar en un idioma que no es el que has adquirido en casa? Se me ocurren muchas razones diferentes y mucho más allá del puro punto de vista cognitivo, evidentemente, cuanto más sepamos, mejor, ¡qué duda cabe! pero hablar otro idioma implica una apertura de mente muy difícil de conseguir de cualquier otra manera, nos acerca de una manera mucho más íntima a nuevas culturas con todo lo que esto conlleva…gente, costumbres, ideas, filosofía de vida, gastronomía y todo nuevo y al alcance de nuestra mano. Viajar, aprender, probar cosas nuevas… ya no da tanto miedo si desde que aterrizamos en el entorno nuevo ya somos capaces de comunicarnos y ese es el eje de todo, la comunicación.

Es la que hace que los límites de nuestro mundo se amplíen, la que nos ayuda a entender pero no entender de una manera racional sino desde el conocimiento adquirido al aprender una lengua nueva. La curiosidad que nos pica cuando encontramos un término que no existe en otras lenguas y que nos acerca un poco más a esa cultura hasta entonces desconocida. No hay que ir muy lejos, imaginemos la experiencia de enseñarle a un turista estudiante de español lo que significa para nosotros en España “la sobremesa”, si lo pensamos fríamente, va mucho más allá de seguir sentados a la mesa después de comer y da pinceladas importantes sobre nuestra forma de vivir, de nuestra cultura mediterránea, así como “la siesta”, término que se ha llevado tal cual a otras lenguas solo por poner un par de ejemplos cercanos. Llegar a adquirir todo esto puede ser algo complicado para los que ya somos adultos, pero tenemos la opción de darle a nuestros hijos y alumnos una experiencia de inmersión en otra cultura que sin duda es enriquecedora.

Al estudiar en un colegio bilingüe, los chavales se ven sumergidos en una atmósfera diferente generada gracias al uso de otra lengua que se traduce en una visión de las asignaturas desde un punto de vista diferente del que tendríamos al hacerlo en nuestra lengua materna. En un plano mucho más práctico, este “entendimiento” que nos llega a través de una educación bilingüe de calidad, nos ayudará sin duda también a la hora de movernos con soltura en un mundo rodeado de hashtags, emails, business… y a que el temido English required de una oferta de trabajo no nos dé tanto miedo y sea un trámite más como el carnet de conducir o la posibilidad de viajar.

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